Suicidio · 6 min de lectura · 10 de septiembre de 2026

Lo que se puede hacer

Esta semana se habla del suicidio. Y por primera vez este año siento la necesidad de sumarme a hablar de esto.

Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio y el tema aparece unos días en todas partes.

Lo que suele decirse en esos días es: busca ayuda profesional. Y está bien dicho. La ayuda profesional es necesaria y funciona: la mayoría de las personas que atraviesan una crisis suicida y reciben acompañamiento salen de ella y siguen viviendo.

Pero como psicóloga debo decirlo: terapia sola no alcanza. Además invitar a alguien a hacer terapia supone que esa terapia existe, que está disponible, que es alcanzable, y muchas veces no lo es. Y hay algo más: una crisis no ocurre en la consulta. Ocurre un domingo a las once de la noche, en medio de problemas muy concretos.

En Argentina, 2025 fue el año con más suicidios registrados de su serie histórica, con una tasa de 11,8 cada 100.000 habitantes, y el suicidio es hoy la principal causa de muerte entre los 15 y los 34 años. En España, en cambio, las cifras vienen bajando por tercer año consecutivo. Dos curvas distintas dicen algo importante: la magnitud no es un destino. El suicidio no es predecible, pero sí es prevenible.

Lo que hace el aislamiento

Cuando las cosas se ponen difíciles, la gente se aleja. Se aleja quien está mal, porque no quiere molestar, porque le da pena, porque no tiene energía para sostener conversaciones. Y se alejan los demás, porque no saben qué decir y les incomoda.

Ese doble alejamiento tiene una consecuencia práctica que casi no se nombra: los problemas a solas son mucho más difíciles. No en sentido figurado. Una diligencia que acompañado se resuelve en una tarde, solo puede volverse imposible. Una deuda que entre dos se ordena en una hoja, solo se convierte en una montaña sin forma. Una cita médica que alguien te ayuda a conseguir, solo se pospone meses.

En crisis, la capacidad de resolver problemas se estrecha: las opciones se reducen, el pensamiento se pone rígido, todo empieza a parecer sin salida. Ahí es donde otra persona hace una diferencia real. No porque tenga la solución, sino porque tiene el campo visual completo.

Cuatro cosas concretas

Estar presente. Sin agenda y sin objetivo. La presencia sigue siendo distinta de un mensaje, y las conversaciones largas hacen algo que los intercambios cortos no hacen.

Que nadie pase su cumpleaños solo. Que todos tengan su torta y su velita. Parece menor y no lo es: un cumpleaños es el día en que se mide, sin querer, cuánto lugar ocupa uno en la vida de los demás.

Pensar juntos. Sentarte con alguien y ordenar el problema en voz alta: qué es urgente, qué puede esperar, qué se hace primero. No darle consejos ni resolverle la vida. Prestarle una cabeza que no está en crisis, para que el problema recupere bordes.

Solidaridad de la concreta. Acompañar a una diligencia, averiguar dónde hay atención gratuita, ayudar con una cita, cuidar a los muchachos una tarde, revisar un currículum. Muchas veces el problema es exactamente eso, y quitarle peso cambia lo que la persona puede sostener.

Y si alguien te dice que está mal, quédate. Es lo más difícil, porque lo que solemos hacer es lo contrario: tranquilizar, aconsejar, cambiar de tema. Quedarse es tolerar un rato de incomodidad sin arreglar nada.

Si lo que escuchas te asusta, si aparece la idea de morir, puedes preguntar directamente. Preguntar no instala la idea: esa es una de las creencias más extendidas y más falsas sobre este tema. Lo que no puedes es quedarte solo con eso; ahí hacen falta los recursos que están al pie.

Lo que no te estoy pidiendo

Nada de esto significa que seas responsable de mantener a otra persona con vida. No lo eres. El suicidio es complejo y multicausal, y ningún vínculo por sí solo lo explica ni lo evita. Si perdiste a alguien, nada de lo que acabas de leer es una lista de lo que debiste hacer.

Y si tú eres quien viene sosteniendo a otro desde hace tiempo, también necesitas a alguien que te pregunte cómo estás.

Lo que sí está en nuestras manos es más modesto: no dejar que la gente se aleje en silencio, preguntar de verdad, sentarnos a pensar un problema con quien ya no puede pensarlo solo. Eso no resuelve un problema de salud pública, pero hace que atravesar lo difícil deje de ser una tarea individual.

Si estás atravesando una crisis, o te preocupa alguien en este link encontrarás lugares para pedir ayuda: https://findahelpline.com/es-ES

Estas líneas también atienden a familiares y allegados. Si la situación es de riesgo inmediato, el recurso es el servicio de emergencias del hospital.

Mis fuentes:
Argentina: Sistema Nacional de Información Criminal (Ministerio de Seguridad) e informes del Ministerio de Salud, 2025-2026 (5.209 casos en 2025). España: Instituto Nacional de Estadística (3.953 muertes en 2024 y 3.808 provisionales en 2025). Alemania: Statistisches Bundesamt (10.372 muertes en 2024). Sobre el papel de los vínculos, la teoría interpersonal del suicidio de Thomas Joiner describe la pertenencia frustrada y la percepción de ser una carga como componentes centrales del riesgo. El estrechamiento de la capacidad de resolver problemas durante las crisis está documentado desde los trabajos de Aaron Beck y Marsha Linehan. Este texto sigue las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para la comunicación responsable sobre suicidio.

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